El lenguado y los consumidores

El príncipe de los peces.

Los chefs consideran al lenguado como el príncipe de los pescados y lo valoran por su consistencia cremosa, su dulce sabor, su versatilidad y por la facilidad con que es fileteado.

Este exquisito producto ha inspirado numerosos platos clásicos como el Lenguado escalfado, el Lenguado Veronique o el Lenguado Meuniere. Con su piel marrón y su cuerpo más angosto y alargado que otros peces planos, el lenguado tiene una carne blanca y crujiente, firme al tacto y con un sabor casi dulce.

Es también un pescado ideal para ser cocinado inmediatamente después de ser pescado, dada la firmeza de su carne, aunque es mejor consumirlo uno o dos días tras su captura, momento en el que su textura y sabor mejoran.

En España (el mayor mercado del lenguado en el mundo), y en la mayoría de los países del Mediterráneo, el 85% del lenguado fresco es consumido en los hogares en ocasiones especiales, tales como aniversarios, reuniones familiares, o cuando se invitan amigos a cenar. El lenguado maduro alcanza los 45 cms de longitud.

El tamaño óptimo para ser servido como ración (en un plato) está entre los 300-400 gramos.